energía en México
  • noviembre 5, 2021
  • Bárbara Tello
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El mundo es cada vez más eléctrico.

Sin embargo, ajeno como siempre a la realidad y al tan acelerado avance de la tecnología, López Obrador pretende que México camine en la dirección opuesta, promoviendo una contra reforma que privilegia la generación de energía cara y sucia por encima de las energías limpias y mas económicas.

Hoy por hoy hablar de paneles solares es lo de menos. El mundo voltea a ver el uso de ventanas, puertas y materiales de construcción que capturan energía y la utilizan para alumbrar, calentar o enfriar los hogares; así como a los automóviles que ya no necesitan recargas porque tienen la capacidad de captar la energía del sol para su transportación.

Pero los avances de la tecnología, el aumento de las emisiones contaminantes, los apagones y la insuficiencia energética ante una demanda en notorio ascenso en un país de 120 millones de habitantes le preocupan poco – o nada – al Presidente, frente a su deseo de concentrar y monopolizar todas las funciones del sector energético en una sola dependencia: la CFE.

¿El argumento? – “La energía solar no se genera de noche y la eólica depende del viento que no tiene palabra y cambia de dirección e intensidad”.

Hágame usted el favor. Como si la “adversidad” del día y la noche no la enfrentaran TODOS los países del mundo; como si no fuera posible compensarla con otras fuentes de energía (como baterías que se incorporan en el momento en que el sol deja de brillar o el viento cambia; por mencionar sólo un ejemplo); o como si no viviéramos en un país tan grande y tan diverso que hiciera posible la implementación de una red robusta de energía eólica… sobre todo porque el viento no deja de soplar al mismo tiempo en todo el país, ¿verdad?.

Ciego a las mejores prácticas internacionales y en contra de los avances que nos permiten a ciudadanos y empresas generar la energía limpia que consumimos en la casa, el comercio o el carro bajo el principio de que la energía más económica sea la que se consuma primero, a López lo que le interesa es que nadie más que UNA SOLA DEPENDENCIA lleve a cabo la generación, despacho (que actualmente le corresponde al Centro Nacional de Control de Energía), transmisión, distribución, comercialización y hasta la planeación (que por ahora está en manos de la Secretaría de Energía) del sector, determinando tarifas y decidiendo quién puede y quién no generar energía.

Este monopolio no ha existido antes y no debe confundirse con la rectoría del Estado. Históricamente y aun con la reforma del 2013 las actividades del sector han sido compartidas por varias instituciones, pero lo que AMLO busca es un sistema sin pesos ni contrapesos – ya lo conocemos -.

La reforma del 2013 abrió al país a la posibilidad de que el sector privado nacional e internacional, solo o asociado con la CFE, pudiera generar y comercializar también la energía, aunque siempre bajo la rectoría del Estado y la reglamentación de la Comisión Reguladora: y es que las energías limpias, de calidad y económicas se consiguen en la competencia y no creando monopolios.

La contra reforma también pasa por alto 3 puntos (adicionales a todos los ya mencionados por los que NADIE votamos) que son preocupantes:

  1. No viene acompañada de un estudio de impacto presupuestal.

El presupuesto que requeriría la CFE para concentrar la operación y los avances de todas las etapas del sector energético en los años futuros NO ALCANZA…. Y si tomamos en cuenta que en los últimos 3 años Morena le ha bajado el presupuesto una y otra vez a la CFE, pues menos alcanza.

¿Pretenden construir las centrales de generación que no han construido en 3 años, en los restantes?… ¿con menos presupuesto?… ¿de dónde van a salir los recursos?

  1. Las indemnizaciones.

Si no hay presupuesto para operar, satisfacer la demanda y asegurar el crecimiento… ¿va a haber dinero para cubrir las indemnizaciones de las inversiones millonarias que ya existen y que no van a poder rendir los frutos planeados ante la cancelación de contratos y de permisos?

  1. Insuficiencia tarifaria (por generar energía cara y sucia).

El precio de la energía depende del precio del combustible que se usa para generarla. Hoy que el petróleo está por los cielos, el precio del combustóleo y del diésel son cada vez mas caros.

Si las tarifas de energía no van a subir mas allá de la inflación como pretende el gobierno, a diferencia de los combustibles, entonces cuesta más caro generar la energía que venderla.

La diferencia es el SUBSIDIO, que ya ronda los 100 mil millones de pesos que pagamos los mexicanos… y el impacto tarifario.

¿Alguien sabe que le pasa por la cabeza al Presidente?

Ojalá que los gringos – que claro que ya vinieron a ver qué esta pasando – nos salven.

Bárbara Tello

Licenciada en Derecho por las Universidades Autónomas de Querétaro y de Madrid. Cuenta con estudios de posgrado en la Especialidad de Derecho Constitucional y Amparo. Su práctica profesional se ha desarrollado en las áreas de litigio, consultoría, auditoría y estrategia en materia aduanera, logística y de comercio exterior.

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