A propósito del #PARO

Cuando mi padre me decía “pórtate como reina” se refería específicamente, al hecho histórico de Isabel la Católica que, frente a su ejército, embarazada y fatigada, después de una batalla bajaba del caballo a curar y reconfortar a sus soldados heridos.

Guadalupe Segovia.

A propósito del #PARO del 9 de marzo…

Tengo la fortuna de trabajar en una oficina liderada e integrada por mujeres fuertes, independientes, capaces e íntegras. De ser hija, hermana y amiga de mujeres enérgicas, claras y congruentes en sus sueños y deseos, sensibles, pero nunca blandas.

También he tenido la bendición de nacer en una generación y un entorno en el que, si bien la mayoría de los cargos directivos de colegas y clientes son ocupados por hombres – con mejores sueldos que los de algunas de mis congéneres en igualdad de capacidades, puestos y/o trayectoria -, también es cierto que soy una mujer que se levanta todos los días para hacer lo que ama, que viaja y que goza de una agradable estabilidad financiera y espiritual.

Reconozco que cuando toda esta idea del paro comenzó, me descubrí pensando que la idea de las mujeres paralizando la industria y generando un caos económico solamente contribuiría, a la larga, a agravar el problema de la inseguridad, la falta de empleos y sueldos dignos, y que el atentar contra la productividad de nuestro país no podría ser la solución de ningún problema.

Qué pequeñita y egoísta fue mi visión… qué afortunada he sido y qué lamentable que eso me haga carecer de empatía por un movimiento al que tengo tanto que agradecerle.

Basta con ver la última versión de la película basada en el libro “Mujercitas”, o ser testigo de que a una de las pasantes del despacho donde trabajo la acosaron la semana pasada mientras iba en el metro a la UNAM, para confirmar que ES NECESARIO hacer algo para que la violencia y la impunidad en nuestro país no sigan yendo en aumento. Para recordar que, si yo he podido ir a la universidad, leer los libros que he querido, practicar cualquier deporte, trabajar, votar, tener propiedades, llevar pantalones, casarme con quien quiera – ¡o no! – o amamantar en público, ha sido gracias a la lucha de mujeres feministas.

Qué importante es que estos temas “incómodos” sean noticia nacional e internacional pues, aunque se ha hecho de todo (marchas pacíficas, en silencio, o con pintas y con glitter; reformas, fiscalías especializadas, libros, conferencias, organizaciones, colectivos, exposiciones y canciones), NADA HA FUNCIONADO, las cifras son alarmantes y la estadística va en aumento.

Qué bonito ver a la población unida en una medida desesperada para hacer visible lo “invisible”, para construir solidaridad y para invitar a gobiernos, empresas, organizaciones y personas a reflexionar en los ideales de igualdad, seguridad y libertad que todos merecemos… no porque seamos “mujeres”, sino porque todos, TODOS, somos personas.

Qué significativo es hacer algo diferente, buscando obtener resultados distintos.

Qué importante que las mujeres que han sido etiquetadas como “agresivas”, “mandonas”, “difíciles”, “raras” o “demasiado”, sigan siendo asertivas, sigan liderando, continúen diciendo la verdad, haciendo las preguntas difíciles y ocupando todos los espacios.

Qué importante que nadie se encoja. Que todos nos respetemos, en igualdad, desde la libertad.

Que veamos más allá de nuestra burbuja particular… si es que tenemos la dicha de tenerla.

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